Primeras actuaciones

· Manuel Navarro Quiles (1940-1948) · »

Falleras de la calle Carles. 1939

Falleras de la calle Carles. 1939. (Archivo: GMG)


Tras estas actuaciones conjuntas, los músicos del Ateneo empezaron su camino en solitario y sin esperar su legalización. Volvieron a ocupar los locales del Fusilot que compartieron con la rondalla Escalante. Queremos nombrar a las siguientes personas por su preciada labor en tiempos tan difíciles de estas primeras actuaciones. Entre músicos y directivos constan: Vicente Tomás Ridaura, Ramón Silvestre, Aquilino Aguado Hernández, Eduardo Albors Martínez, Emilio Aznar Planells, Miguel Baixauli, José Ballester Navarro, Antonio Blanch Paredes, Toribio Burrial, Eulogio Camilleri Juste, Peregrín Cerveró Martínez, José Ferrús Ricolfe, Manuel Fos Puig, Francisco Garrigues, Francisco Iglesias, Julián Javaloyes, Ángel Juan Tarazona, Vicente Juan, Pascual Llamosí Aparicio, José Llavata, Miguel Llopis Bañón, Enrique Máñez Blay, Manuel Marín, Manuel Martínez Ferrer, Genaro Millán Íñigo, José Monfort, Juan Montoro Gabarda, Francisco Navarro, Alfredo Pascual Hull, Antonio Pérez Gallardo, José Puig Giménez, Vicente Puig Giménez, José Ridaura Olmos, Antonio Ruiz Caplliure, Vicente Salavert, José María Sanchis, José Pablo Santés y Pedro Velardí Ortells, Bernabé Micó Cano, Martín Ferrer Ros, José Ferrer Devesa, José Sánchez López, Francisco LLatas Esteban, Vicente Soria Peregrín, Miguel Campos Domingo y Francisco Boliches.

Todos hubieron de satisfacer una serie de requisitos con el fin de obtener el preceptivo visto bueno del Gobierno Civil. Uno de estos requisitos fue la emisión, por parte de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, de un informe favorable a cada una de las personas que pretendían constituir la nueva directiva. Sirva como ejemplo el informe relativo a una de ellas que decía: "El informado, Bernabé Micó Cano, con anterioridad al Movimiento y durante el mismo perteneció al Partido de Izquierda Republicana y a la Sindical UGT. No prestó ningún servicio a los rojos, fuera de su trabajo habitual en Astilleros. Se le considera como persona de ideas republicanas. No pertenece a la FET y JONS". Debido a este informe no fue admitido como presidente, siendo vicepresidente durante varios años.

Es interesante observar la afiliación de los componentes de aquella primera junta directiva, personas interesadas en devolver al Cañamelar su banda de música. Cuatro habían pertenecido a la Derecha Regional Valenciana, uno a la Unión Patriótica, uno a la CNT y uno a la UGT. Al resto no se le conocía ideología política.

Desfile en la avenida del Puerto. 1949.

Desfile en la avenida del Puerto. 1949. (Archivo: GMG)


Los imperativos de la posguerra exigían un condicionante legalista sin precedentes. Además de los informes personales, se adaptaron todas las normativas al nuevo orden establecido. Así, se redactaron unos estatutos, se legalizaron nuevos libros de actas, de contabilidad y de registro de socios. También se facilitó una copia literal del acta de legalización de la Sociedad con los nombres de los componentes de la junta directiva y su número de carné de las FET y de las JONS.

No se trataba de meros trámites burocráticos sino que se analizaba con minuciosidad, con censura. Véase sino la carta del Gobernador Civil donde se suprime el artículo relativo a la organización de bailes, de acuerdo con el espíritu restrictivo de la orden de 30.4.1940 y también, el relativo a la edad precisa para ser socio -que quedó fijada en 18 años frente a la propuesta por el Ateneo Musical fijada en los 14 años-. La figura de socio juvenil quedaba anulada. Obviamente se anularon los carnavales, bailes familiares y otros eventos similares de gran auge en tiempos pasados.

Una cosa era conseguir la legalidad y otra bien distinta era hacer música. Con pocos ensayos y escasos medios se pudo participar en los festejos falleros y, casi sin haberse extinguido el olor a pólvora, volvió la Semana Santa donde predominaron las bandas de trompetas y tambores. Ayudó, sin lugar a dudas, el llamamiento de Las Provincias de 9 de abril de 1941 en pro de la Semana Santa Marinera.

Pasó 1941 sin datos significativos de la actividad bandística o social. En abril de 1942, El Cañamelar celebró el Comulgar de los impedidos. La cofradía de Granaderos, vestidos con uniforme de gala, rindieron honores. Por la tarde la mencionada cofradía se dirigió a la iglesia del Rosario para recoger la imagen de la Soledad con la que se dirigieron a casa del presidente de la misma en donde se hallaba el barón de Cárcer, alcalde de Valencia, que como Cofrade Mayor Honorario de los Granaderos apadrinó la bendición de sus banderas. Desde allí se encaminaron al término de la parroquia donde era esperado el Santísimo Cristo de los Afligidos, patrón de El Cañamelar, siendo bendecido a los acordes del Himno Nacional. Después la Cofradía de Granaderos se dirigió a la parroquia acompañada de la banda de música. (Las Provincias, 21-04-1942).

Restitución del Santísimo Cristo del Grao a su capilla.

Restitución del Santísimo Cristo del Grao a su capilla. (Archivo: GMG)


No se han encontrado más datos del resto del año. Las Arenas contrataba orquestinas y vocalistas. El balneario Mar Azul de Nazaret, tiovivos, barquitas, ejercicios de tiro al blanco y otras actividades de feria. (Las Provincias, 03-06-1942).

Terminados los festejos falleros de 1943 volvieron los valencianos sus ojos hacia la solemne Semana Santa Marinera y más concretamente a los dos actos conjuntos: el Santo Entierro del Viernes y el Desfile de Resurrección del Domingo, actos donde la participación de las bandas del Marítimo estaba asegurada.