Compra de la imagen de Santa Cecilia

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Imagen de Santa Cecilia que preside los actos musicales  en honor a la patrona de los músicos.

Imagen de Santa Cecilia que preside los actos musicales en honor a la patrona de los músicos. (Archivo: AMP)


Se acercaba noviembre y con él la festividad de la patrona de los músicos. La Sociedad Ateneo Musical del Puerto entendió que la fiesta a Santa Cecilia no podía ser completa sin una imagen de la santa. Por ello, el día 21 de noviembre de 1953, se bendijo en la Iglesia del Rosario una imagen de Santa Cecilia adquirida por 1.040 pesetas. Los actos programados por la comisión empezaron el día 17, siendo descubierta el día 20 coincidiendo con un concierto dirigido por Pascual García y con la imposición a la bandera de un lazo conmemorativo. Los actos continuarían el día 22 con traslado de la imagen a la parroquia para celebrar una misa en su honor. Finalizó la jornada con una traca.

La compra de la imagen trajo consigo algunos comentarios por el aumento de la cuota y la dedicación de parte de este dinero a la compra de la talla. El asunto se zanjó sin más comentarios.

Empezó 1954 con 2.525 pesetas de superávit, con la deuda contraída con el señor Polit y pendientes de cobrar el acto celebrado en Madrid. La junta directiva pagó el débito al señor Polit, readmitió a un músico, programó los conciertos, adjudicó instrumentos para los educandos, compró una pizarra pautada, pero no lograba crear un ambiente cálido entre los socios. Ni siquiera una participación suficiente de músicos en los ensayos. Otra problemática como el cobro de morosos o la desaparición de un talonario de lotería al conserje del bar Fusilot iban desgastando al equipo directivo.

El malestar obedecía no sólo a aspectos económicos. Se entraba en una nueva etapa de desinterés, de apatía, de decadencia, por otra parte frecuente en la historia de las bandas de música valencianas. De la encuesta llevada a cabo por el Instituto de Estudios Ibéricos y Etnología Valenciana, dependiente de la Excelentísima Diputación Provincial de Valencia, se desprende la apatía reinante en la Sociedad.

En dicha encuesta se hacía constar que "En 1954 la Sociedad Ateneo Musical del Puerto mantenía una banda de música compuesta por 32 músicos (3 bajos, 2 saxofones altos, 4 clarinetes, 1 soprano, 2 flautas, 1 oboe, 4 trombones, 2 saxofones tenores, 1 plato, 2 cajas, 1 bombo, 1 bombardino, 3 trompetas, 2 fiscornos. De ellos, 10 eran menores de 20 años; 13 estaban entre los 20 y 40 años; 8 entre 40 y 60 y tan sólo uno era mayor de 60". No había, por aquel entonces, ningún músico femenino. El color de la bandera era granate con distintivo alegórico de un ancla. El local social "de limosna". Los componentes "jornaleros". El 3% de las actuaciones se destinaba a la Sociedad. El único profesor era el maestro director. La escuela contaba con 14 educandos, seis de los cuales tenían instrumento. Ante la pregunta ¿Qué marcha sigue la banda?, se da como respuesta: "Decadente". Todo el texto encierra una apatía que contrasta con la euforia e ilusión de años anteriores.

El informe no cita la suspensión de ensayos por falta de músicos, dato conocido por las actas de junta directiva.