Himno al Levante Unión Deportiva

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Partitura del Himno al Levante.

Partitura del Himno al Levante. (Archivo: AMP)


Al hablar del himno al Levante UD, la historia de este club relata el acontecimiento con estas palabras: "Por los años cincuenta, ya era tan grande la popularidad del Levante UD, que dio comienzo lo que hoy llamaríamos la 'Levantemanía', creciendo a gran velocidad un fuerte sentimiento del aficionado por nuestro Club y sus colores, a tal punto, que un grupo de cinco personas, levantinistas e hinchas acérrimos, unieron sus cualidades y dieron forma al popular Himno Oficial del Levante UD".

José Sanchís y Antonio Ramón Sancho -así consta en la partitura original- fueron los promotores de tan grato proyecto; el poeta Joaquín Sendra fue el autor de la letra y los maestros Juan Miguel Olcina Bertomeu y Pascual García Miquel, este último director de la banda, los encargados de componer la música. El himno lo estrenó el Ateneo Musical del Puerto en 1954 con un éxito clamoroso, rebosante de afecto y sentimiento. El Himno al Levante es, sin duda, de los de más solera del fútbol español.

Por lo que se refiere a la parte más material indicar que se compró una trompeta, dos clarinetes, un saxofón barítono, un saxofón tenor y un trombón. Para la Escuela se adquirió otra pizarra. Como era habitual se continuaba con la compra de lotería cuyos beneficios resarcían a la Sociedad. No faltaron tampoco los actos y fiestas populares en honor a Santa Cecilia. La banda era requerida por los nuevos vecinos de las recién creadas viviendas Bloques Playa en sus fiestas vicentinas.

En enero de 1955 hay dos datos preocupantes en las actas. Por una parte se indica que 35 socios pidieron la baja de un total de 250. Por otra parte se hace constar la relación numérica de músicos siendo ésta 27 músicos fijos, 7 eventuales y 2 en el servicio militar. Algunos músicos seguían dejando la banda para enrolarse en otras agrupaciones, como le sucedió a Calvo que no pudo asistir a los ensayos por encontrarse actuando en una banda cómica.

Pasaba el tiempo y la banda de música no lograba enderezarse, replanteándose la disolución de la misma durante 15 días mientras se ultimaba un nuevo reglamento. Las actas reflejan un estado de apatía generalizado que se extiende hasta la junta directiva. Por el contrario, la economía no iba mal. En caja había en julio 14.112 pesetas y 16.142 pesetas en octubre.

Un nuevo Estatuto se presentó y aprobó el 6 de febrero de 1955. Perseguía poner orden con una serie de artículos poco novedosos: la recalificación de los componentes, la prohibición de pertenecer a otra agrupación, el control de la asistencia a los ensayos y las particiones o grupos de músicos cuando no se precisaba toda la banda.