Los bailes de la Sociedad

« · José Borrero Pérez (1902-1918) · »

Comedor del Gran Casino Las Arenas.

Comedor del Gran Casino Las Arenas.


En otoño e invierno los bailes de la Sociedad aglutinaban multitud de gentes del Marítimo. Este ciclo se denominaba genéricamente como "Veladas semanales de la Sociedad". La banda de música era requerida para estos eventos con adaptaciones de cuplés, cuya música solía improvisar el músico Tatay. Generalmente eran bailes organizados para los socios, aunque se intercalaban audiciones como ocurrió el primer día de diciembre.

El grupo de músicos encabezado por Tatay era contratado para amenizar las veladas más importantes en los teatros, restaurantes y cafés de la zona: la Mayeta, Pinzón, Ateneo Científico, Las Arenas, etc.

En estos años y en los sucesivos, durante los bailes de carnaval se celebraban concursos y se confeccionaban cestas o cajas con premios. Era famoso en estos bailes un personaje popular de El Cabañal apodado "el tío Cuenca". Siempre iba disfrazado de rey y gastaba mucho dinero para llevarse el "premio gordo".

Los músicos, dirigidos por Aznar, marchaban por las calles cantando, amenizando los bailes, vestidos con trajes estrafalarios y sombreros de paja de los que colgaba un farol encendido confeccionado por el batería Francisco Camilleri. Terminados los carnavales, se organizaba un baile para músicos contratando otra banda para que lo amenizase.

Hablando de bailes destacar los conocidos como "los bailes de las camelias" que atraían a gente de Valencia venidas al Marítimo con sus coches y carruajes. Los bailes de las camelias eran la excusa para emparejar jóvenes con el consentimiento de los respectivos progenitores.

Asimismo, era habitual las invitaciones entre sociedades. En el archivo encontramos las invitaciones del presidente de la Sociedad Socorros Mutuos de la Dependencia Mercantil BLM, Pedro Miguel, a los "bailes que esta Sociedad celebrará en los salones del Antigor los días 29 de febrero y los días 2 y 8 de marzo".

El verano traía consigo los conciertos en la rotonda del tranvía que iba a la playa. La obra más solicitada cada temporada y la que más éxito tenía entre el público asistente era El lago de las hadas. Con esta espléndida obertura se pretendía competir en el Certamen de Valencia. "El éxito -decía Borrero- está asegurado". Este año se participó junto a las bandas de Benaguasil y Alginet.