Los conciertos del Paseo de Caro

« · José Borrero Pérez (1902-1918) · »

1917- Pergola de Caro

Paseo de Caro, lugar habitual de los conciertos de verano.


Por aquel entonces, eran famosos los conciertos del Paseo de Caro, que se convirtió en lugar habitual de celebraciones festivas en verano. Alrededor de la pérgola se congregaban excelentes locales, kioskos, cafeterías y atracciones feriales. La banda de música fue contratada por un establecimiento denominado Casa Chautecler para dar tres conciertos semanales en un jardín inmediato al establecimiento.

Además de este contrato se pudieron atender las festividades del barrio como eran las fiestas en la calle San Pedro el 29 junio, las fiestas patronales de El Cabañal en honor a Nuestra Señora de Los Ángeles los días 12 y 13 de agosto y las fiestas patronales de El Grao en honor a la Asunción que tuvieron lugar los días 14 y 15 del mismo mes de agosto.


Tropas en el vapor Luis Vives hacia Marruecos.

Tropas en el vapor Luis Vives hacia Marruecos.


Poco duraría la alegría puesto que el 17 de agosto fallecía a la edad de 67 años el Padre Luis Navarro Oliver venerado en el barrio marinero por su audaz hazaña durante el incendio de 1875 y por su dedicación durante la epidemia de cólera que le valió la concesión de la Gran Cruz de Beneficencia por sus valiosos servicios durante la funesta epidemia en la que fallecieron 2.000 personas, más de la mitad de las cuales recibieron la ayuda del venerable sacerdote. Lógicamente, los músicos y los directivos del Patronato acompañaron los restos fúnebres como destacó la prensa local. Las manifestaciones de duelo fueron intensas, acompañándole en su entierro una desconsolada población que había tenido en el Pare Lluís, a su padre espiritual, a su amigo, a su compañero en momentos difíciles.

El 18 de septiembre embarcaron las tropas a Melilla. Ahora sería la Música del Regimiento Guadalajara, a bordo del Ausias March y la del Regimiento Mallorca, a bordo del Luis Vives las que ejecutarían alegres pasodobles mientras se efectuaba el embarque de las tropas. La banda del Patronato hacía lo propio desde el paseo de Caro.

El 4 de noviembre fallecía el maestro Giner. Su muerte produjo hondo pesar en el mundo musical valenciano. Todas las sociedades musicales dedicaron coronas de flores y se sumaron al orfeón El Micalet en su propuesta de erigir un monumento en su memoria.

Entre tanta tristeza la gente trataba de pasar el tiempo entre actividades sociales y bailes familiares, pero era difícil extraerse de la realidad. En la asamblea celebrada el mes de enero de 1912 se discutió con ardor la petición de indulto para los condenados a muerte en Cullera. Se les imputaban unos crímenes ocurridos en septiembre del año anterior, dentro del contexto de unas huelgas y revueltas de tipo laboral.

También se habló de los bailes de carnaval, puesto que estaban en peligro ante la negativa de los músicos a tomar parte en estas fiestas y por la prohibición de la Sociedad de Autores de interpretar ciertas piezas musicales.

En la misma asamblea se habló indirectamente del Certamen de Albacete cuando el socio Peleguer preguntó sobre el paradero de los uniformes confeccionados para dicho certamen. La presidencia no pudo darle respuesta alguna, pero se interesó y formó una comisión para averiguar el paradero de los mismos. Ésta era la única referencia sobre dicho concurso musical hasta que logramos la información del archivo albaceteño antes aludido.

Entre los músicos seguían las rencillas por desavenencias con el director. El señor Calabuig propuso una reforma de estatutos. La problemática suscitada no se debió atajar puesto que días más tarde se convocó una reunión de urgencia. Creemos que no solamente había motivos musicales y económicos en esta crisis, sino, también, políticos.