El Patronato Musical y el velero Lloret

« · Vicente Tomás Ridaura (1919-1933) · »

Trabajos de estiba y desestiba.

Trabajos de estiba y desestiba.


En febrero, una explosión seguida de un incendio destrozó el velero Lloret llevándose por delante la vida de tres marineros e hiriendo a más de una decena. Con prontitud el Casino Artesano y el Patronato Musical hicieron un llamamiento a favor de las familias de los marineros muertos y heridos ya que el velero no estaba asegurado. En Valencia lideró la campaña la Peña de la Caridad implicando al Ayuntamiento, a la Diputación y a casi todas las sociedades benéficas, obreras, políticas y recreativas. En el Marítimo se sumó el empresario Manuel Salvador ofreciendo desinteresadamente los Salones Benlliure y el teatro La Marina para celebrar funciones benéficas. Hubo una gran respuesta por parte de bancos, periódicos, particulares y empresas. Por el centro de Valencia se postuló con el apoyo musical de las bandas del Patronato y la Unión Musical y su labor humanitaria del Patronato. En el Marítimo fue la banda de Bomberos la que amenizó la postulación junto con el Patronato. Se recaudaron más de 12.000 pesetas. (El Mercantil Valenciano, 26-02-1920).

Las fiestas donde participaba la banda de música resultaron un tanto deslucidas por el ambiente reinante. Así pues a unos decadentes carnavales le siguió una Semana Santa con prohibición expresa del uso de "cohetes, tracas, morteros y disparos de armas de fuego el sábado al toque de Gloria ... costumbre que muchas veces ha producido desgracias personales y que realmente ocasionan siempre molestias para el vecindario". (Ver el bando del Gobernador Civil de la Provincia del 01-04-1920). Las fiestas de mayo se vivieron con graves trastornos y una persona herida.

La revista La Voz Musical nos informa sobre las bandas que asistieron a la fiesta fallera el año 1920, indicando número de músicos, actos contratados y precio acordado. Esta información está extraída de "La música fallera durant els anys vint i trenta", de Frederic Oriola Velló. En referencia a la Banda del Patronato Musical de Pueblo Nuevo del Mar nos informa Frederic que fueron contratados por la falla Roderic Botet para dos dianas y cuatro conciertos, por un importe de 400 pesetas.

Otro acto altruista en el que participó el Patronato tuvo lugar en junio. Nos referimos a la cuestación para la fiesta de la Flor. El Grao contó con dos puestos de postulación: uno promovido por el Comité de Exploradores en la calle de la Libertad, (Reina) y otro puesto atendido por socios del Patronato Musical en la avenida de los Aliados, (avenida del Puerto).

En julio se empezaba a deslumbrar un panorama más esperanzador que se materializó con la reanudación de la actividad empresarial y la masiva participación en los festejos de la Feria.

Todo este conjunto de circunstancias añadido a la problemática concreta en el seno del Patronato pasaría factura al presidente Sr. Ros el cual cesaría en julio de 1920 coincidiendo con la renovación de media junta directiva. Los vocales elegidos fueron Esteban Comes, José María Sánchez, Peregrín Cerveró, Miguel Sentamans, José Belenguer y Daniel Navarro. Junto a José María Ros presentó la dimisión José Aleixandre, siendo sustituidos por Juan Serra y Tomás Velert. No constan en acta los motivos que indujeron a la creación de una Comisión Revisora de Cuentas nombrada en la misma reunión.

La nueva junta directiva, bajo la Presidencia de Esteban Comes, convocó Junta General el 12 de septiembre. En el primer punto del orden del día se expusieron las conclusiones de la Comisión Revisora, conclusiones a nuestro entender precipitadas por la respuesta del Sr. Comes ante una interpelación de un socio. Lo positivo de la reunión fue la invitación expresa para que el Sr. Ros asistiera a la Comisión Revisora para aclarar las cuentas de la Sociedad.

En la siguiente asamblea seguía coleando el problema económico aprobándose la obligatoriedad de pedir recibo por cada pago efectuado, propuesta alentada por el Sr. Puig.

En el acta de septiembre se atendió la petición de la Casa de la Democracia que solicitaba una aportación económica para la lápida conmemorativa en la casa del político y novelista Vicente Blasco Ibáñez. En el mismo sentido se abrió una suscripción voluntaria entre los socios y simpatizantes.

Por una parte se participaba económicamente en proyectos ajenos a la Sociedad y por otra se hacían rifas para conseguir ingresos extras. En noviembre, por ejemplo, se sorteó una máquina de coser Singer siendo obligada la adquisición de papeletas por parte de los socios. Para llevar a cabo dicho sorteo se nombró una comisión formada por los señores Manuel Boscá, Julio Garzó, Enrique Tatay, Félix Gimeno, Juan Dubourdier, Benjamín Lapiedra, Manuel Martínez y Salvador de la Flor.

Las rifas constituyen siempre una forma de aumentar las exiguas arcas de la Sociedad con unos presupuestos imposibles de cubrir con las cuotas de los socios y el porcentaje de los músicos. Nunca se ha contado con los ingresos de la Escuela porque ella misma es deficitaria. Gracias a la lotería y rifas se han equilibrado los presupuestos en más de una ocasión. A veces las rifas no aportaron el beneficio esperado. En las actas hay reseñas de impagos, de pérdidas de papeletas o de devoluciones. En otras ocasiones han sido los propios socios los que han ayudado económicamente a la Sociedad, bien de forma directa o corriendo a cargo con los gastos de una celebración o festejo. Manuel Salvador donó 500 pesetas y costeó los gastos de alquiler del teatro La Marina para la velada musical celebrada el jueves día 20 de enero de 1921.


Antiguo paso de tren en lo que hoy es avenida del Puerto cruce Serrería

Antiguo paso de tren en lo que hoy es avenida del Puerto cruce Serrería


El ferrocarril de Valencia a Tarragona propició la construcción de naves industriales en el Marítimo por la buena combinación por carretera y mar. Empresas madereras y metalúrgicas se multiplicaron y con ellas se produjo una inmigración de trabajadores de provincias limítrofes a Valencia. Aumentó la población y el número de seguidores de la banda. Esta circunstancia alentó el acondicionamiento del local social. Las obras llevadas a cabo en el año 1921 crearon un ambiente más confortable a músicos y socios, potenciándose la vieja costumbre de acudir al local a jugar la partida de cartas o de chamelo.

El Musical era el lugar de encuentro de los vecinos que no se decantaban por ideologías políticas y, si las tenían, acudían a sus respectivos círculos donde charlaban ampliamente con sus correligionarios. En El Musical lo importante era la banda de música y, como veremos, la Semana Santa Marinera.

Si de 1920 destacamos la postulación a favor de familiares de las víctimas del accidente del vapor Lloret, 1921 fue un año en que la banda de música y la Sociedad unieron esfuerzos para paliar los sufrimientos de dos guerras. Durante la primera mitad del año se recaudaron donativos en favor de los niños pobres de Centro de Europa a propuesta de la petición papal y en la segunda mitad, en ayuda a los soldados de África.

El acta de enero de 1921 habla de los ingresos por los bailes de carnaval, del beneficio de los actos celebrados en el teatro de La Marina el día 20, del donativo de Manuel Salvador, así como los beneficios por el alquiler del salón para algún acontecimiento familiar, como bodas y comuniones. Cualquier aportación era importante para los objetivos del Patronato.

Natzaret hizo frente a la crisis plantando una falla ridiculizando los abusos de los precios. Santa María del Mar repartió ropa y raciones de pan y arroz a los pobres de la parroquia antes de la solemne procesión y bendición del mar. Los músicos del Patronato tocaron gratis para renovar instrumentos.