La Academia

« · Vicente Tomás Ridaura (1919-1933) · »

Grupo de alumnos y profesores de la Academia.

Grupo de alumnos y profesores de la Academia.


La formación de los músicos era el resultado de la labor pedagógica y del trabajo realizado en la Escuela de Música, llamada entonces Academia.

La Academia se ha entendido siempre como la cantera de la banda por lo que tiene un mimo especial por parte de directivos y músicos. Antiguamente la responsabilidad de la formación musical recaía en el Maestro-Director, el cual y, según su criterio, formaba a los educandos hasta considerarlos capaces de defender su papel en la banda. Una vez ingresado en la formación bandística se realizaban periódicamente unos exámenes para ascender de categoría dentro de cada familia de instrumentos. Todo el proceso estaba establecido en el Reglamento de los Músicos.

En las actas constan estos exámenes, generalmente efectuados en junio y en fechas próximas a la festividad de Santa Cecilia. Para estas pruebas se formaba un tribunal examinador compuesto por el Director, el Presidente, el Secretario y, en ocasiones, por un músico de reconocida experiencia.

En las pruebas se valoraba la afinación, la sonoridad, el matiz y la medida. De cada examen se levantaba el acta correspondiente donde se hacía constar la fecha, los miembros y la relación de examinados con el resultado obtenido.

La existencia de la Escuela de Música es intrínseca a la de la banda. "La Academia" lleva un paralelismo con la banda, hasta el punto que la expresión "ir a ensayar" era sinónima de "ir a la Academia". Expresión aún utilizada por los músicos más mayores.

En tiempos del Patronato, concretamente en 1927, se estudiaba solfeo, violín, contrabajo, viola, violonchelo, piano, declamación, guitarra, bandurria, laúd, además de todos los instrumentos de viento y percusión propios de una formación bandística clásica.

Sería extenso citar la cantidad de actas en las que hay referencia a la Escuela. Su estudio llenaría páginas enteras de detalles interesantes. Sólo, por comentarlo de pasada, citamos estos ejemplos: Hay actas en las que se ofrece la relación de los alumnos, en otras las mensualidades que aportan los educandos, o las cuotas que adelantan para pagarse el uniforme de músico. Hay otras en donde se citan los tribunales de evaluación y las notas obtenidas.

La Escuela mueve un capítulo importante del presupuesto de la Sociedad. Las gratificaciones a los profesores y el gasto por adquisición o reparación de instrumentos suponen un buen montante del presupuesto anual. La Escuela de Música añade dificultades en la compleja gestión de una Sociedad musical. La no obligatoriedad de la enseñanza musical implicaba e implica hoy en día movilidad en la matrícula y cambios constantes en los grupos de alumnos y de profesores. Si a esto añadimos los cambios de instrumento, o los horarios adaptados a las necesidades de los educandos, habremos de aceptar el gran trabajo organizativo que conlleva su gestión.

En la actualidad las cosas son diferentes. Por una parte ya no se considera la música como "arte de poco adorno". La música ofrece alternativas de trabajo en los campos de la interpretación, composición y docencia y esto es sabido y valorado. Por otra parte la oficialidad de los estudios, la titulación, obliga a asistir a los conservatorios oficiales con la consiguiente masificación de estos centros. Vistas así las cosas, no es de extrañar que las sociedades musicales busquen la oficialidad de sus estudios con la creación de Conservatorios o Escuelas de Música de titularidad privada, acogidas y reconocidas por el Gobierno Valenciano.