Medalla de Oro de la Cruz Roja Española

« · Vicente Tomás Ridaura (1919-1933) · »

Medalla de oro de primera clase de la Cruz Roja Española. (Archivo: AMP)

Medalla de oro de primera clase de la Cruz
Roja Española. (Archivo: AMP)


En 1923, se concedió al Patronato Musical la Medalla de primera clase de la Cruz Roja Española, es decir, de Oro con lazo blanco y rojo.

Carmen Flórez Pérez, del Centro de Documentación de la Cruz Roja, tuvo la amabilidad de facilitar una copia de la ficha del Registro General de Recompensas donde se cita la fecha de entrega de la Medalla de Oro y el número de diploma.

La distinción fue concedida el día 30 de junio de 1923. El número de Diploma es el 2.255 y el acto de entrega se efectuó el 25 de julio en la Posta sanitaria del Príncipe de Asturias. La información siguiente está extraída de un artículo de la Revista nº 243 de la Cruz Roja titulado "La Comisión del Puerto de Valencia inaugura una exposición", páginas 475 y 476.

El día 25 de julio, la Comisión del Puerto inauguró una exposición conmemorativa en homenaje a los voluntarios y colaboradores de la Cruz Roja. A las 11 de la mañana la banda del Patronato acudió a la Posta del Príncipe de Asturias ejecutando alegres pasodobles. Al frente de la música se encontraba el presidente señor Company, directivos y una numerosa comisión del Marítimo. En la misma Posta se levantó un estrado donde se sentaron, Fernando Ibáñez, que presidió el acto como Delegado Regional de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja; Luis Gertsch, Delegado en España de la Unión Internacional de Socorro a los Niños; Roque Company, presidente del Patronato Musical; Manuel Espinosa, Presidente de la Comisión del Puerto; el señor Talavera, vicepresidente primero; Vicente Carsí Vea, secretario; Enrique Carsí Vea, Jefe de Ambulancia; el señor Morales en representación del Círculo Instructivo Liberal; el señor Aygües, en representación de la Comisión Provincial; María Sirera Verdeguer y representaciones de la Comisión de Alboraia, Casino de Artesanos, Casa de la Democracia, Fraternidad Republicana Socialista, Liga de Defensa de los Derechos del Hombre y de los Pueblos y la Asociación Humanitaria "La Caridad".

Tras la interpretación de varios pasodobles tomó la palabra el señor Ibáñez recordando la labor realizada por los habitantes de los Poblados Marítimos en la luctuosa repatriación de los soldados provenientes de Cuba y Filipinas. El señor Ibáñez manifestó la disposición de los socios del Casino Artesano que dejaron sus propios domicilios para albergar a los heridos; elogió a las Sociedades Marina Auxiliante y Progreso Pescador por ceder sus sedes a la Cruz Roja en dos ocasiones para acoger a los heridos y enfermos que llegaban de África. Mención especial dedicó a la laureada banda del Patronato Musical porque "en todo momento y ocasión ha sido compañera inseparable de la Cruz Roja". El señor Ibáñez dedicó unas palabras de agradecimiento a todas las personas que acudieron a la Posta Sanitaria para limpiar y cargar con la ropa sucia. Señaló de manera especial la labor realizada por María Sirera Verdeguer, presente en el estrado.

Acto seguido el delegado impuso la Medalla de Oro a la bandera del Patronato Musical y pidió a su presidente que venerara tan preciada recompensa. Durante la imposición de la medalla los músicos interpretaron Lo Cant del Valencià permaneciendo todo el público mudo y de pie. Si emocionante fue ese momento no lo fue menos la entrega de diplomas de gratitud a Margarita Botella, Francisca Farinós, Amparo Mondragón, Vicenta González, Aurelia Francés, Manuela Ferrando, Carmen Ginés y Filomena Francés, quienes las recibieron con lágrimas en los ojos. Colmó la emoción de este acto la entrega a María Sirera de una medalla de la Patrona de Valencia, dedicada por la Comisión. Tras la entrega de diplomas tomó la palabra el señor Company, presidente del Patronato Musical, quien, no pudiendo articular palabra, rogó a su secretario que ofreciera su incondicional apoyo a la Cruz Roja. No queremos finalizar este relato sin informar de la extraordinaria reforma del puerto como consecuencia de la construcción de los tinglados.

La medalla conservada en la Sociedad no es la auténtica. Los familiares de un músico (omitimos el nombre por discreción) no la devolvieron tras la reorganización de la banda. La actual medalla fue entregada por la Princesa de Baviera durante el transcurso de un concierto celebrado en el Ateneo Marítimo. En dicho concierto actuó la banda de música de la Cruz Roja de Valencia bajo la dirección de Salvador Prades.

Pero si 1923 supuso para Valencia la alegría de la coronación de la Virgen de los Desamparados, también registró dos noticias muy tristes. El fallecimiento, en Cercadilla, de Joaquín Sorolla Bastida quien tantas veces inmortalizó en sus obras escenas de nuestra playa y el de doña Eugenia Viñes, que fue acogido con gran sentimiento por parte de la población reconocedora de su labor humanitaria materializada en la fundación del asilo de Nuestra Señora del Carmen, ubicado en la playa, en la calle que actualmente lleva el nombre de la benefactora.

En el Patronato Musical hubo cambios en la junta directiva, en julio, en una asamblea que se alargó hasta la medianoche en la que participaron 45 socios. Hubo dimisiones en el seno de la junta directiva y en la banda de música. En el primer colectivo cesó Aleixandre. En la banda dimitieron el cabo de cornetas, Dionisio Edo y los cornetas Ricardo Pascual y Diego Vélez.

El 17 de agosto de 1923 se daba lectura al nuevo reglamento, el cual suscitó polémica entre los presentes, por lo que tuvo que ser reelaborado. En octubre se dio lectura a un comunicado por el que cesaba el secretario e invitaba a dimitir al presidente y al tesorero. Entendiendo la Asamblea General que se trataba de incompatibilidad de caracteres, se aceptó la dimisión del secretario, pero no la del presidente y tesorero.