Reestructuración del Patronato

« · Vicente Tomás Ridaura (1919-1933) · »

Pase para asistir a los actos organizados por la Sociedad.

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La división de la banda fue propiciada, alentada y amañada por el enfrentamiento entre los Patronos de Marina Auxiliante y los Pescadores del Progreso Pescador, que dividieron en dos el terreno de la playa (simplificando, las izquierdas al norte y las derechas al sur) también originó la formación de dos clases antagónicas, sembrando un germen de rivalidad que alteró la normal convivencia entre las familias. De esta manera el Patronato se vinculó con la Marina Auxiliante y con el Puerto y la Sociedad Musical Unión de Pescadores con el Progreso Pescador. La desaparición de esta cooperativa les supondría, más adelante, la propiedad del edificio del Progreso Pescador. "El Casinet·, todo un símbolo de emancipación obrera. (Ver Historia del Cabañal, de A. Sanchis Pallarés).

Los músicos disidentes fueron acogidos por la Unión de Pescadores, situada entonces en la calle de la Barraca. Pronto alcanzaron responsabilidades de gobierno en la Sociedad, prueba de ello es que uno de los firmantes de la venta de esta sede fue Vicente Montoro Gabarda, un músico del Patronato.

Una nueva sociedad musical surgía de las desavenencias del Patronato, la Sociedad Musical Unión de Pescadores, cuyos primeros directores, Pascual García y José Borrero Pérez, repitieron la experiencia de José Castro Miralles cuando fundó la Música Nueva.

Esta vez sí que cuajó y la nueva sociedad empezó a competir por los contratos con las comisiones del barrio. La división afectó a la banda y a las arcas. La crisis fue dura. En un artículo publicado en el Mercantil Valenciano en 1925 se lee: "Cuenta esta Sociedad con unos 800 socios, que en algún tiempo fueron más de 1.500... el desvío del vecindario Marítimo hacia su banda ha llegado a ser tal en algunos momentos que, a no ser por algunos defensores decididos como Eduardo Albors y otros señores, el Patronato Musical hubiera corrido inminente peligro de desaparecer".

La perspectiva que dan los años nos hace entender mejor las circunstancias que llevaron a cabo dicha ruptura. El Pósito de Pescadores llamado "El Progreso", la Sociedad patronal del mismo nombre y la Unión de Pescadores hacían gestiones para crear una especie de pensión para los marinos jubilados. Este objetivo les llevaría, primero a unirse y después a poder inaugurar en 1929 un nuevo y suntuoso edificio en la calle Pintor Ferrandis. Entre las tres instituciones contaban con un Retiro para la Vejez, una escuela con 250 niños frente a las Termas, un grupo de teatro perteneciente al Círculo Juvenil y una Mutualidad Escolar. Para hacer frente a los gastos se destinaba un porcentaje de lo obtenido con la pesca. La inclusión de una banda de música colmaría las aspiraciones. Y lo consiguieron.

Acto cultural en honor a Francsico Beltrán.

Acto cultural en honor a Francsico Beltrán.


La Sociedad Patronato Musical, que había sido el eje dinamizador del Marítimo, sólo ofrecía conciertos y bailes en unos locales precarios.

Es en estos momentos difíciles cuando los directivos de la Sociedad se imponen sobre la banda de música llevándola a flote, no dejándola morir. El Patronato debía remontar la crisis con cambios visibles y con una fuerte remodelación interna. Veamos cómo ocurrió la reestructuración del Patronato.

Referente a la primera línea de actuación se procedió a cambiar el membrete que incluiría una lira y un ancla, se compraron algunos instrumentos en la casa Penadés, se confeccionaron uniformes de paño blanco con gorra, guerrera de cuello redondo y bolsillos a ambos lados. En la visera de la gorra estaba bordada la insignia de la Sociedad: la lira con dos ramas de laurel. Se confeccionó un nuevo estandarte del que haremos referencia en su momento.

La remodelación interna fue más difícil. En enero de 1926 se celebraron dos reuniones generales en las que se seguía palpando desavenencias entre los socios. Ambas contaron con la asistencia del delegado gubernativo. En la primera se condonaron las deudas del señor Genís, a pesar de la opinión en contra manifestada por Fosati. En la celebrada el día 12 se notificó el cese de miembros de la junta directiva y la petición de cese del mismo director. Lógicamente los socios presentes preguntaron por las causas de dichos ceses.

La presidencia informó que Comes cesaba por voluntad. El resto por diferencia de parecer entre los componentes de la Junta. Amades mostró su desacuerdo con las palabras de la presidencia, por ello el presidente le acusó de ser él, con sus actuaciones, el motivo de petición de cese de las personas indicadas. Hubo manifestaciones en defensa de la junta directiva y en contra de Amades. Doménech pidió que la Asamblea votase allí mismo la baja de Amades la cual arrastraba a los señores Fosati y Navarro. En la acalorada discusión intervino Tomás Ridaura siendo interpelado por Amades, pero la asamblea salió en defensa del director. La reunión se alargaba y el presidente optó por nombrar a los sustitutos de los cesados, cargo que recayó en los señores Pascual Pizá, Manuel Martínez y Salvador García. En cuanto a la petición de cese del cargo de director fue lo que más dolió a los responsables del Patronato y a los socios asistentes, por lo que pidieron a la presidencia encarecidamente que hablase con el director para disuadirle. El Director manifestó a la general su agradecimiento y expuso los motivos que le habían inducido a presentar su dimisión.

La problemática no terminó con la asamblea puesto que el señor Amades quiso limpiar su imagen pidiendo la publicación de un artículo en la prensa negando las versiones que circulaban por la población, amenazando de recurrir si no se complacía su petición.

El acta que refleja el malestar existente consta de cinco hojas. Hemos indicado que se celebró en enero de 1926, pues bien, no hubo otra asamblea hasta junio de 1927.

Lo que estamos relatando y las consecuencias que iremos viendo hace pensar que la Sociedad no se había reorganizado en profundidad y eso que el señor Albors condujo con acierto el Patronato bajo su presidencia. Utilizó la prensa como medio de comunicación de las actividades de la Sociedad. Promovió el nombramiento de socios de honor y, a los asociados, les enviaba periódicamente saludas, programas e invitaciones.

Asambleas no las hubo, pero los carnavales, la Semana Santa, las fiestas en honor al Cristo de El Grao, las de San Vicente, las Fallas o las Fiestas de Mayo y de San Pedro se celebraron como de costumbre.

Sobre los carnavales hemos de tener presente que estas fiestas se celebraban en toda Valencia. La universidad cerraba sus puertas y los estudiantes tomaban unos días de descanso. Los bailes de disfraces en el interior de locales ganaban en popularidad a los desfiles por las calles. Se solía bailar hasta el amanecer y se premiaban los disfraces. Durante los bailes era frecuente asomarse a los balcones para arrojar serpentina y confeti a los transeúntes resultando las calles una alfombra multicolor donde se congregaban los niños en batallas interminables. Pero en los años veinte los carnavales iban decayendo en popularidad en la misma proporción que aumentaba la popularidad de las Fallas.

Entre las sociedades culturales de Valencia que celebraban carnavales estaban: el Círculo de Bellas Artes, el Centre Català, la Sociedad Instructiva Jovenalia, el Club Taurino Martínez, el Casino Recreativo del Camino de Algirós, el Casino Regional, la Casa del Pueblo Radical, el Ateneo Mercantil, el Centro Aragonés, el Ateneo Valenciano XX, la Sociedad Coral el Micalet, la Asociación de Obreros en General y el Club Real Gimnástico FC.